Intolerancia a la Lactosa

Los síntomas que se experimentan con la INTOLERANCIA A LA LACTOSA suelen ser dolores abdominales, náuseas y cólicos entre otros. Los síntomas no son excesivamente molestos, por ese motivo hay mucha gente que simplemente deja de tomar leche, porque no le sienta bien, y mejora considerablemente. Sin embargo, hay quienes después de retirar los productos lácteos siguen sintiendo los mismos síntomas, no mejoran.

Para poder entender qué es la intolerancia a la lactosa, primero hay que familiarizarse con la lactasa, una enzima que vive en nuestro intestino, y que tiene la misión de digerir todos los azúcares provenientes de la leche. Sin embargo, hay algunas personas que carecen de ella: es en ese punto donde se puede hablar de intolerancia a la lactosa. Las intolerancias, a diferencia de las alergias, varían mucho de una persona a otra: hay quien solo con unas gotas de leche nota estos síntomas y quien, por el contrario, necesita tomar al menos un vaso. 

Síntomas y diagnostico

Debido a que la lactosa no puede ser procesada, el cuerpo intenta deshacerse de ella lo más rápido posible. Esto causa espasmos del estómago, nauseas, hinchazón, gases y diarrea. Heces con mal olor que flotan son un síntoma común de la intolerancia a la lactosa. El olor es una combinación de gas, proteínas indigestas y azúcares de la diarrea. Una vez que la lactosa es eliminada del cuerpo, los síntomas se van.

Cómo prevenir los síntomas

"Tengo intolerancia a la lactosa", y ahora, ¿qué? Cuando uno ya lo sabe debe tener cuidado con lo que come, es la única manera de evitar los síntomas antes mencionados, ya que no existe ningún medicamento o tratamiento que la cure. Para ello es importante mirar, con mucho cuidado, las etiquetas de todos los alimentos, y eliminar aquellos que contengan leche. Los TEST de intolerancia tambien ayudan a identificar las intolerancias.

Tratamiento

Una vez que los síntomas se desarrollan, las medicinas comunes para los gases, diarrea y acidez no funcionan. El tratamiento más efectivo es prevenir la necesidad del cuerpo de digerir lácteos. Esto es acompañado por el uso de suplementos, evitar productos lácteos o usar sustitutos sin lactosa. Usa alternativas a la leche, como los sustitutos a base de soja, arroz o almendras.